HORA SANTA DE LA MEDALLA MILAGROSA
Como es costumbre desde hace años, la hermandad cierra los cultos de Nuestra Señora de la Presentación el 27 de noviembre, fiesta de la Virgen de la Medalla Milagrosa. Al término de la Santa Misa de las 11:00, se reza el último dolor del ejercicio de los Siete Dolores de Nuestra Señora, en que se considera cuando Jesús es colocado en el sepulcro. Jesús, envuelto en la Sábana Santa con los aromas, queda oculto en la soledad de la tumba; María queda sumida en la soledad de la madre viuda que ha perdido a su único Hijo. Y entonces resuena en su cabeza aquella profecía de Simeón acerca de que una espada le atravesaría el alma, que consideramos en el primer dolor, el día de la Presentación. Ahora, cuando la piedra se rueda, María habrá repetido, sin duda, las palabras que oyó a su Hijo poco antes: “Consummatum est”. Los siete dolores se han contemplado cada día después de la misa, que ha sido siempre celebrada por nuestro consiliario, D. Fernando Cruz-Conde, quien ha dado también lectura al pasaje evangélico del ejercicio, en tanto que el hermano mayor lee la meditación y reza el padrenuestro y las avemarías, cerrando el consiliario con la oración final.
Por la tarde, a las 19:00, se reunieron el consiliario y los hermanos para celebrar la Hora Santa con la exposición del Santísimo Sacramento, en el decimonono aniversario de la erección canónica de la Hermandad Universitaria. En efecto, el obispo de Córdoba, monseñor D. Juan José Asenjo Pelegrina, firmó el decreto, precisamente el día de la Medalla Milagrosa de 2006. D. Fernando procedió a la colocación de la Sagrada Forma en la custodia, acolitando NH Álvaro Migueles. Ante el Santísimo expuesto, el hermano mayor, Alberto Villar, hizo la monición de la Medalla Milagrosa, recordando las apariciones de la Virgen a Santa Catalina Labouré, para rezar a continuación las oraciones dedicadas por Santo Tomás de Aquino a Jesús Sacramentado, Adoro te devote y Pange lingua. Siguió el Santo Rosario de jaculatorias con la Letanía de la Hermandad y se concluyó con la oración a la Virgen de la Medalla Milagrosa. Los hermanos observaron después el silencio recomendado ante el Señor expuesto, finalizando la ceremonia con las Alabanzas de desagravio, dirigidas por el preste, la bendición y la reserva.
Una vez cerrado el templo, los hermanos procedieron a trasladar a Nuestra Señora de la Presentación a su altar habitual en la capilla sacramental, dándose por concluidos los actos en honor de Nuestra Señora en el presente año de 2025. Laus Deo.














